Mad Max: Fury Road

Ver esta película es como montar en una montaña rusa. No me daba cuenta de lo intensa que estaba siendo la acción hasta que, ya bien avanzada, me dio el primer descanso. Entonces noté que durante ese rato había estado casi conteniendo la respiración y necesitaba tomar aire. Además, gracias a que la música también se había calmado un poco, pude oir que no era el único que lo necesitaba.

Igual que en una montaña rusa, los descansos en Mad Max no duran demasiado, y enseguida te ves de nuevo bajando a toda velocidad. La película entera es casi una secuencia de acción pura, pero está tan bien hecha que no cansa. Al contrario, te da ganas de ponerte a la cola para volver a montar.

El mundo que George Miller ha creado es una locura, pero la atención a los detalles hace que sea una locura genial y coherente, a su manera. Sería una pena que no se aprovechase con alguna secuela.

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Don’t waste time doing things you hate

El talento está sobrevalorado, lo importante es la constancia y la práctica… o, al menos, eso me digo cuando leo algunas entradas de este blog y veo lo mal escritas que están.

No seré un Boyero o un Ebert, pero espero poder escribir decentemente algún día. Quizás empiece a partir de ahora por hacer entradas más cortas y prescindir del resumen de los argumentos, que para eso ya están las wikis.

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The Raven That Refused To Sing

Escapada a Estocolmo para ver a Steven Wilson y su banda. Todo Hand. Cannot. Erase. y algunas otras joyas como esta:

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For today

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Fury

Lo primero que me llamó la atención en esta película es la sensación de realismo que transmite. No es que yo sepa de primera mano cómo era el día a día de la tripulación de un carro de combate Sherman, en los últimos meses de la segunda guerra mundial, internados ya en Alemania y después de semanas luchando y de haber perdido al resto de su pelotón; pero no me costó nada ponerme en situación y sentir la opresión, el miedo, la crueldad… Si la guerra no fue así, seguro que se le parecía bastante.

Por eso, habiendo logrado algo tan difícil, cuesta entender que ese realismo se estropee después en detalles inexplicables. Por ejemplo, me resulta difícil creer que las balas que se disparaban en la segunda guerra mundial tuviesen colores. Y en la película los tenían, hasta el punto de que en los tiroteos se podría sustituir a los nazis por los Stormtroopers de la guerra de las galaxias. Pero incluso admitiendo a regañadientes que podrían haber estado usando munición trazadora, lo que no me pude creer fue la épica batalla final. Centenares de soldados de las SS armados hasta los dientes atacan a un solo Sherman, y en lugar de usar los Panzerfaust a distancia, lo mejor que se les ocurre es acercarse y atacar con sus ametralladoras. No es de extrañar que la toma cenital final pareciese sacada del videojuego Commandos, behind the enemy lines, con pilas de cadáveres nazis. Una concesión al público americano, me imagino, pero que para mi gusto hizo que la película no acabase de funcionar.

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Gone girl

Como tantas otras películas de misterio, Gone girl comienza con la desaparición de una persona. En este caso se trata de Amy, la esposa de Nick Dunne. La policía comienza una investigación y poco a poco se van descubriendo detalles sobre la vida de la pareja, que no es precisamente modélica. Todo apunta a que Nick está relacionado de alguna forma y el caso se convierte en noticia nacional.

Lo interesante es que, a medida que avanza, la historia se hace más y más compleja e inquietante, hasta llegar a un final que es digno de una película de terror. Aunque pude adivinar alguna de las sorpresas, el final superó mi imaginación.

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Interstellar

Ah, echo de menos esto. Sentarte en la butaca con un cubo de palomitas, o sin cubo, da igual. Esperar a que se apaguen las luces, y sumergirte en otro mundo. No importa que la realidad te vuelva a pegar un puñetazo en el estómago nada más salir, porque durante dos horas, o lo que sea, puedo escapar. O incluso ser feliz, si la película ayuda.

Y con Interstellar no he sido feliz del todo, pero le ha andado cerca. Para un fanático de la ciencia ficción como yo, esta película ha sido una delicia, incluso a pesar de sus fallos, por ser justo eso. Por mostrar una realidad alternativa, cientificamente verosímil, en la que la humanidad se enfrenta, igual que en tantas obras de la edad de oro del género, a la exploración espacial y a la búsqueda de un nuevo hogar.

Me dan igual los excesos, que la música se entrometa en algunas escenas, que algunas sorpresas sean predecibles y algunas explicaciones sean insuficientes. Todo eso se compensa con detalles como la espectacular representación del agujero negro, o esa nave espacial igual que la que Arthur C. Clarke imaginó en Cita con Rama.

En resumen… ¡quiero más!

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