Solaris

Hace unos meses encontré en la FNAC una nueva edición de esta novela, la primera traducida directamente del polaco en el que fue escrita originalmente por Stanislaw Lem, así que por fin pude tachar este clásico de la lista de lecturas pendientes.

Entiendo por qué está tan bien valorada. En general los autores de ciencia ficción han sido bastante poco imaginativos a la hora de describir a los extraterrestres. Desde los marcianos de H.G. Wells en su Guerra de los Mundos, pasando por los clásicos hombrecillos verdes de las películas de serie B, hasta los extraños alienígenas que Asimov creó para su novela Los propios dioses con la intención de demostrar que era capaz de escribir sobre algo más que humanos y robots, en todos ellos es posible encontrar algún parecido con los humanos, no solo físicamente, sino también intelectualmente.

Pero ¿alguien tiene la más remota idea de cómo podría ser un extraterrestre? ¿Por qué habría de parecerse, ni en lo más mínimo, a un humano? Es más, ¿quién dice que nuestras inteligencias serían lo suficientemente parecidas como para que fuese posible la comunicación?

El mérito de Lem es haber llevado esta idea más lejos que nadie y haber creado un alienígena realmente original y extraño. Uno que ocupa un planeta entero, Solaris, como un océano. Inteligente, capaz, de alguna manera, de alterar el movimiento del planeta para estabilizar su órbita, pero completamente ajeno a los humanos. Tanto que lo más que estos han conseguido a lo largo de muchos años de observación es un simple catalogo de sus movimientos y las distintas formas que se generan en su superficie, que Lem describe con una precisión y erudición impresionantes.

La novela comienza con la llegada de un nuevo miembro a la estación de observación de Solaris, Kris, que enseguida se da cuenta del comportamiento extraño de los demás científicos, y de la presencia de personas que no deberían estar en la estación. Estos seres, a los que llaman visitantes no son alucinaciones, sino seres reales y conscientes creados por el planeta a partir de la memoria de los científicos, hechos de una materia desconocida y que reaparecen aunque los científicos se deshagan de ellos. El visitante que recibe Kris es su mujer, Harey, fallecida tiempo tiempo atrás por suicidio.

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