Matadero 5

Uno de los episodios más terribles de la segunda guerra mundial es el bombardeo de Dresde, no muy conocido, quizás por haber sido perpetrado por los ganadores.

El mismo Kurt Vonnegut, el autor de esta novela, estuvo en Dresde durante el bombardeo y fue uno de los supervivientes. Era un soldado americano al que habían hecho prisionero y se encontraba encerrado en un matadero, el cual resultó ser, irónicamente, más seguro que muchos de los refugios utilizados por los civiles. Sin embargo no se trata de una novela autobiográfica, o al menos no completamente. Tiene un capítulo de introducción en el que el propio autor cuenta la historia de cómo decidió escribir sobre sus experiencias en la guerra, y a lo largo del libro se narran algunas situaciones terribles en las que se menciona explícitamente que él estaba presente, pero el protagonista no es Vonnegut, sino otro soldado llamado Billy Pilgrim.

Quizás la única forma de contar una historia como esta sin abrumar al lector sea suavizarla con algo de humor y, efectivamente, este abunda en la novela. Otro detalle que me gustó es cómo se utiliza la sencilla expresión así fue para terminar muchos de los fragmentos más duros. Este toque un tanto impersonal, la renuncia a buscar la explicación para lo que no puede tenerla, el que el propio Billy parezca ser un mero espectador de su vida, encajan bien con el mensaje final de la novela. La verdad es que cuanto más pienso sobre ello, más me gusta cómo encaja todo.

Billy Pillgrim es un pobre hombre que tiene la mala suerte de acabar en uno de los frentes más peligrosos de la segunda guerra mundial. Una de las características extraordinarias de Billy es que experimenta extraños desplazamientos temporales, que casualmente coinciden con situaciones en las que el horror de la guerra es especialmente insoportable para él. Por ejemplo, Billy puede estar viajando en un vagón atestado de prisioneros, muchos de ellos ya muertos, pero de repente puede aparecer en el hospital donde reposa después de la guerra, o en la noche de bodas con su futura mujer, o ejerciendo tranquilamente su oficio de optometrista. De esta forma Bill revive su infancia y descubre cómo va a ser su vida (y también su muerte), en pequeñas dosis intercaladas con todas sus desgracias durante la guerra.

Y los desplazamientos temporales no son lo único extraño que le sucede a Billy. Él es elegido, junto con la actriz Montana Wildhack, como pareja de ejemplares humanos para un zoo en el planeta Tralfamadore, donde los Tralfamadorianos los tratan muy bien y, a cambio, Bill y Montana entretienen a los visitantes del zoo y les muestran cómo son los habitantes del planeta Tierra.

Una de las cosas que más les llaman la atención a los Tralfamadorianos de los terrestres es nuestra extraña percepción del tiempo. Ellos perciben las cuatro dimensiones (las tres espaciales más el tiempo) en su totalidad, es decir, pueden ver todo lo que sucede a lo largo de sus vidas, y por eso les llama la atención que nosotros nos preocupemos tanto por el futuro. No entienden esa obsesión ya que para ellos es evidente que lo que ocurre en el universo está predeterminado y no puede ser cambiado. Eso sí, pueden situarse en un determinado momento que les apetezca vivir, de igual forma que nosotros nos podemos desplazar en el espacio e ir a un determinado lugar en el que nos apetezca estar.

Billy vuelve a la Tierra y lo bueno es que, aunque le lleva años, termina por recuperarse de lo vivido en la guerra. Quizás un psiquiatra no lo llamaría recuperación, pero lo importante es que, inspirado por los Tralfamadorianos y por lo aprendido en sus desplazamientos temporales, Billy decide que lo mejor que uno puede hacer es aceptar y vivir cada instante de la vida, tal y como se presenta.

Por cierto, no sé si Vonnegut estaría familiarizado con el concepto de mindfulness, pero la conclusión de Billy resulta sospechosamente parecida. Además esta idea es precisamente la base de algunas terapias para el tratamiento del estrés post-traumático que suelen sufrir los veteranos de guerra.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en libros y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s