Fronteras del infinito

Esta es una recopilación de tres relatos de la serie de Miles Vorkosigan. Para darles un hilo conductor se nos presenta a un Miles convaleciente después de haber reemplazado sus frágiles huesos por unos sintéticos. Pese a estar recuperandose todavía de esta dolorosa operacion Miles tiene que dar cuenta a Simon Illyan, el jefe de Seguridad Imperial, de los altos gastos de los mercenarios Dendarii en sus últimas misiones para Barrayar.

Las montañas de la aflicción

La primera historia ocurre en la época en la que Miles era todavía un recién graduado en la academia militar. Una mujer acude a la residencia de Vorkosigan Surleau a pedir justicia al conde Aral, y este decide que es una buena ocasión para que su hijo Miles se familiarice con los habitantes del distrito que un día habrá de gobernar. La misión es especialmente importante para Miles, pues trata con la antigua costumbre barrayaresa de sacrificar a los recién nacidos con defectos genéticos, uno de los restos de la era del aislamiento.

Laberinto

La siguiente historia trata sobre una misión que lleva a Miles y sus mercenarios Dendarii a Jackson’s Whole, el planeta de contrabandistas, en el que la única ley es el trato y donde todo tiene un precio, incluida la vida. Los Dendarii deben rescatar a un genetista que quiere desertar a Barrayar, pero no está dispuesto a hacerlo sin llevarse antes sus cultivos genéticos. Para recuperar estos cultivos Miles tiene que rescatar a uno de los productos de sus investigaciones genéticas, una super-soldado llamada Taura a la que conoce y con la que hace el amor a pesar de su amenazador aspecto. En su huida Miles destruye los archivos genéticos de la casa Ryoval, unas pérdidas económicas enormes para el barón que a partir de ese momento hará cualquier cosa para obtener la cabeza de Miles.

Fronteras del infinito

Y la última historia trata sobre el rescate de un prisionero en la prisión cetagandana de Dagoola IV. Allí Miles descubre que los prisioneros son totalmente libres salvo para salir del recinto, pero gracias a los astutos juegos psicológicos de los cetagandanos se encuentran divididos y rige la ley del más fuerte, con pequeños grupos que tienen el control de la comida y viven relativamente bien, y multitud de prisioneros que sufren el abuso de los más fuertes, entre ellos el que Miles tiene que rescatar. En la que quizás sea la más espectacular demostración de liderazgo y audacia de toda la serie, Miles consigue unir a todos los grupos enfrentados (includo el de mujeres prisioneras, a las que no les iba nada mal por su cuenta, al contrario que a los hombres) y organizarlos en grupos de recogida y reparto de comida, de forma que ya nadie pase hambre. Todos los prisioneros se convierten en un organizado ejército, y cuando los mercenarios acuden al rescate no solo consiguen rescatar a Miles y su objetivo principal, sino a todos los internos de la prisión.

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