Cetaganda

Continúo la saga de Miles Vorkosigan con esta novela en la que conocemos por fin al imperio de Cetaganda, los enemigos históricos de Barrayar.

En el orden cronológico interno de la serie esta novela está situada justo después de El juego de los Vor, en la época en la que Miles todavía era un joven recién ingresado en la agencia de seguridad imperial de Barrayar, pero cuando fue publicada ya existían otras novelas de la misma serie que narraban acontecimientos posteriores en la vida de Miles.

Bujold utiliza un estilo un poco más tranquilo que en otras novelas y, en esta ocasión, convierte a Miles en el protagonista de una trama policíaca. Tanto él como su primo Ivan se ven implicados en un crimen que involucra a lo más alto de la sociedad cetagandana, y que potencialmente podría suponer un nuevo conflicto entre Barrayar y Cetaganda.

La histórica rivalidad entre ambos imperios se menciona en varias ocasiones en las novelas de la serie y viene de los años posteriores a la era del aislamiento. Durante aquella época los pocos miles de colonos terrestres que trabajaban en la terraformación del planeta Barrayar se quedaron aislados del nexo de agujeros de gusano debido a un accidente, y sin acceso a la tecnología del resto de la galaxia se vieron obligados a retroceder a una especie de sociedad feudal, con un emperador y un grupo de condes Vor, cada uno responsable de un distrito del planeta. Después de varios siglos en esta situación Barrayar fue descubierto de nuevo a través de otra ruta de agujeros de gusano que pasaba por el planeta Komarr, pero los primeros visitantes no fueron otros que las tropas de invasión cetagandanas. Tras una dura guerra de guerrillas en la que Piotr Vorkosigan, el abuelo de Miles, fue uno de los líderes más destacados, los Barrayareses consiguieron expulsar a los cetagandanos, pero desde entonces las relaciones de ambos imperios han sido muy tensas. Por ejemplo, en El juego de los Vor los cetagandanos intentan repetir de nuevo el ataque a Barrayar, pero no lo consiguen gracias a la intervención de Miles y los mercenarios Dendarii.

Los cetagandanos son una sociedad basada en las castas genéticas, con dos castas principales: los haut y los ghem. Los haut son el resultado de siglos de perfeccionamiento genético encaminado a la obtención de seres humanos superiores. Las mejoras genéticas son desarrolladas por el nido estelar, un grupo de damas haut que además se encargan de custodiar el código del genoma perfeccionado y organizar la combinación de los genes con matrimonios entre las distintas familias haut. Los ghem son también una casta genéticamente superior, aunque inferiores a los haut. Su especialidad es la guerra y su motivación es conseguir nuevos dominios en la galaxia para los haut. Uno de los mayores honores para un ghemlord es que se le asigne como esposa una dama haut, y de esta forma los genes superiores de los haut pasan también a los ghem. Además de los haut y los ghem también están los ba, que son sirvientes asexuados de los haut y utilizados para llevar a cabo experimentos con combinaciones de genes haut. He leido por ahí que una buena analogía para los ghem y los haut serían los samuráis y los shoguns del Japón medieval.

Bien, pues todo comienza con la llegada de Miles y su primo Ivan al entierro de la madre del emperador de Cetaganda, en representación de Barrayar. Nada más llegar, una persona los ataca por sorpresa en su nave y tras ser derrotado este pierde un extraño objeto en su huida. Tratandose de Miles, por supuesto, en lugar de denunciar el suceso a la oficina de seguridad imperial en Cetaganda o al embajador, decide investigarlo por su cuenta y así descubre que ese objeto es nada menos que la llave para acceder al valiosísimo código genético haut.

Miles sabe que ese objeto es vital para la sociedad cetagandana y el nido estelar debe estar buscandolo desesperadamente, así que decide devolverlo. Su contacto es Rian Dejtiar, una dama haut que deslumbra a Miles con su increible belleza, una de las formas en las que los haut ejercen su dominio sobre los ghem y el resto de la sociedad.

Sin embargo, el objeto resulta ser una falsificación preparada para que los barrayareses parecieran culpables del robo, y la verdadera llave sigue desaparecida. Además, uno de los sirvientes ba de la fallecida emperatriz es asesinado, y Miles e Ivan sufren repetidos sabotajes (incluyendo un anti-afrodisíaco suministrado al pobre Ivan, que curiosamente no le impide dejar en buen lugar el nombre de los amantes barrayareses ante las damas de Cetaganda). Miles es la clave de una conspiración muy grave que amenaza con desestabilizar Cetaganda y que podría afectar también a Barrayar, así que se ve obligado a utilizar todo su talento para resolver el misterio y mantener la frágil paz entre ambos imperios.

Una vez desentramada la conspiración, el emperador tiene la genial ocurrencia de conceder a Miles la orden de mérito de Cetaganda. Un regalo envenenado que reconoce el servicio de Miles y que al mismo tiempo evita que el incidente tenga mucha publicidad, pues este no podrá presumir en Barrayar de poseer el mayor premio que pueden conceder sus enemigos. Un premio más que no podrá mostrar, junto con todas las medallas ganadas en operaciones encubiertas al mando de los mercenarios Dendarii.

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