Elevatorgate

Todo comenzó cuando la blogger Rebecca Watson, de skepchick.org, dio una charla en la que hablaba de la tendencia al machismo de la comunidad de ateos, y de que las pocas mujeres que participan activamente en ella se sienten incómodas con la actitud de los otros miembros. Lo que desencadenó todo el lío fue que después de esa charla, cuando subía a su habitación en el ascensor a eso de las 4 de la mañana, un hombre la invitó a tomar un café en su habitación.

Posteriormente ella hizo una entrada de video blog en la que utilizaba esta invitación como ejemplo de lo que tenían que aguantar, y se quejaba de que eso no está bien y que la hizo sentir incómoda. Chicos, no hagáis eso, dijo (más o menos a los 4 minutos)

A lo cual hubo respuestas, como esta:

O esta otra de mujeres que cuestionaban la reacción de Rebecca.

Y Rebecca contestó a su vez, de una forma no muy elegante, ya que Stef McGraw, la aludida, no estaba en igualdad de condiciones para defenderse.

En este punto el debate se encendió y varios blogs empezaron a discutir si Rebecca tenía razón al quejarse de la proposición del hombre en el ascensor, si había hecho bien al contestar de esa forma a las críticas, etc.

Precisamente en uno de estos blogs que comentaban el caso hizo su entrada Richard Dawkins, con una carta en la que instaba sarcásticamente a una mujer ficticia llamada Muslima a no quejarse de los problemas de las mujeres en los países musulmanes cuando las mujeres occidentales como Rebecca tienen que enfrentarse a tragos como decir que no a un hombre que las invita a un café.

Y aquí es cuando la tormenta alcanza el nivel de tifón, con acusaciones de machismo, racismo, misoginia y poco menos que apología de la violación a Richard Dawkins.

Esta es la contestación de Watson a Dawkins. Para que os hagáis una idea de la reacción que ha provocado, fijaos en el número de respuestas, por no contar otras entradas en el mismo blog, y las decenas (¿cientos?) de blogs que también han hablado del tema.

Alucinante.

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4 respuestas a Elevatorgate

  1. Emilio dijo:

    Muy brevemente diría que en el feminismo de género hay una clara tendencia al totalitarismo, en el sentido de un grupo que se ha autoconstituido en la vanguardia de género y el único portavoz autorizado para considerar cuáles sean los intereses de las mujeres, más allá incluso de lo que ellas mismas en un determinado momento manifiesten, y eso bajo diversos pretextos: que si son mujeres alienadas, que si se trata de mujeres que no han alcanzado suficiente madurez crítica y siguen subordinadas a los hombres, etc. Ni que decir tiene que en esta realidad la opinión de los hombres no solo no tiene cabida sino que se identificaría con la del opresor.

    Y lo más grave del asunto es que ese posicionamiento no ha quedado en un planteamiento ideológico abierto al debate y la confrontación, sino que directamente se ha trasladado a la legislación de diferentes países, lo que además de en norma de obligado cumplimiento, convierte a esas feministas en dueñas de la moral pública, sin derecho a discusión ni réplica, y a establecer una asimetría en la relación hombre-mujer que lleva camino de hacer época. Que esto esté constituyendo la regla en los países del primer mundo prueba bien a las claras cual es el verdadero poder del feminismo institucional de género.

  2. Manu dijo:

    Una de las cosas más sorprendentes de todo este asunto es que gente acostumbrada a enfrentarse a la irracionalidad de los argumentos teístas haya acabado haciendo lo mismo que criticaba. Algunas opiniones que se han escrito sobre el pobre diablo que hizo la invitación a Rebeca, sobre Richard Dawkins o sobre los que los defendían, bien podrían venir de extremistas religiosos.

  3. Emilio dijo:

    Si lo piensan bien Manu casi todo lo que tiene que ver con el feminismo, al menos el que representan gentes como las que en este post comentamos, se mueve en el terreno de la creencia, del acto de fe, y sus posiciones si algo rehuyen es el debate civilizado, la defensa no de dogmas y posiciones de principios sino de argumentos sopesables en términos de racionalidad y con las armas propias de los estudios sociales. Esa es mi experiencia desde que llevo opinando de estos temas, y que se remonta a aquellos debates en Ahige en que nos dimos cuenta que lo que teníamos enfrente a lo que más recordaba era a una secta.

    • Rosa Romero dijo:

      Por favor, ya que veo que hablas de ahige como de una secta, que me informaras un poco sobre el tema. Yo creo que ahige es una secta, y lo peor es que se han llevado a mi marido, han conseguido que nos abandone a mi y a mis hijos. Gracias de antemano por lo que puedas contarme.

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