Tron legacy

La primera Tron fue toda una revolución en los años ochenta. Su mezcla de imágenes reales y generadas por ordenador la convertían en una película tan espectacular que a nadie le importó mucho lo simple de su argumento. Y menos cuando tenía cosas como esta, que nos dejó a todos con la boca abierta y para la tecnología de la época era una maravilla.

Es evidente que la tecnología de animación ha mejorado mucho desde entonces, y eso se refleja en Tron Legacy, su secuela, que tiene lo mejorcito de los efectos especiales de hoy en día, 3D y todos los efectos de ordenador que se puedan imaginar; pero todo eso son cosas que ya hemos visto en películas que se han estrenado recientemente y en mi opinión no es suficiente. Eché mucho de menos un guión más a la altura.

Kevin, el protagonista de la película original, ha desaparecido misteriosamente sin dejar rastro. Su hijo Sam, el heredero de su empresa, se ha convertido en un bala perdida, aunque al menos intenta que los actuales gestores no destrocen el legado de su padre y se dedica a sabotear los intentos de convertir la empresa en una nueva Microsoft.

De repente, llega un mensaje de Kevin desde su antigua sala de recreativos. Sam acude allí y encuentra una sala oculta donde está el equipo que usaba Kevin para viajar al… ¿ciberespacio?

Así que Sam también se transporta allí, pero lo capturan nada más llegar y lo ponen a competir en las luchas con discos y en las carreras de motos, hasta que se encuentra con el jefe de todo, un clon malo de su padre que ha tiranizado a todos los programas en busca de la perfección.

Sam escapa gracias a la ayuda de una misteriosa mujer llamada Quorra (Olivia Wilde, la que todos conocemos por interpretar a trece en House) que le lleva con el auténtico Kevin, el cual lleva ahora una vida de meditación y yoga en una especie de chalet de diseño en las afueras, todo muy Zen. Al parecer Kevin hizo dos clones para que le ayudaran a mejorar el mundo que había descubierto, pero las cosas se le fueron de las manos. Su clon malo, Clu, llegó incluso a cargarse a los Isos, una nueva raza de programas surgidos espontáneamente, de los cuales Quorra es la última ejemplar.

El objetivo de Clu es escapar al exterior para imponer también allí su dictadura de perfección, pero no puede hacerlo sin el disco de Kevin (todos los programas tienen un disco de estos, el mismo con el que luchan, el cual contiene su código, o algo así). Por eso Kevin está escondido en su chalet en las montañas. Si intentase escapar existiría la posibilidad de que Clu obtuviese su disco, y eso sería demasiado peligroso.

Pero Sam decide enfrentarse a Clu, así que a Kevin no le queda más remedio que salir de su refugio e ir tras él a rescatarle. Quizás todo salga bien y tenga la oportunidad de volver al mundo real por fin…

Por cierto, después de ver esta película tuve ganas de comprarme una Ducati. ¿Será por las decenas de veces que pude ver la marca en planos cercanos de la moto del prota, o incluso en pegatinas en su nevera?

No, no creo.

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