La red social

Pensaba que la historia de cómo Mark Zuckerberg creó Facebook no iba a dar para mucho, pero me sorprendió gratamente. David Fincher sabe lo que hace, y además la historia tiene mucha más complejidad de lo que parece.

Todo empieza cuando Zuckerberg, un joven estudiante de la universidad de Harvard, rompe con su novia, en una conversación en la que nos lo presentan como una persona brillante pero incapaz de mantener una relación social, probablemente debido al síndrome de Asperger

Despechado, el tío se programa en una noche una página donde los estudiantes de Harvard, pueden comparar la belleza de las alumnas. Todo muy realista. Con su máquina linux, con KDE, wget y un poco de perl y php escrito a toda prisa en el emacs, hackea los directorios de facultades y residencias para obtener las fotos, y esa misma noche consigue echar abajo la red de la universidad con el tráfico que genera su página. Todo ello contado en tiempo real por él mismo en su blog.

Casi le cuesta la expulsión, pero su hazaña llama la atención de dos hermanos gemelos del equipo de remo, que le proponen hacer un directorio de estudiantes de Harvard. Él acepta, pero en lugar de trabajar para ellos utiliza su idea para construir TheFacebook, el origen de Facebook. Para ello utiliza financiación de otro compañero suyo, Eduardo Saverin.

Un tiempo indeterminado después, sabemos que todos ellos, los gemelos Winklevoss y Saverin, han demandado a Zuckerberg. Este es interrogado por sus demandantes y poco a poco vamos conociendo más detalles de la historia a través de sus testimonios.

TheFacebook crecía como la espuma, se habían expandido a otras universidades y Saverin empezaba a buscar la forma de obtener ingresos de algo que hasta ese momento solo le proporcionaba gastos. Además de la conexión de red, servidores, etc, ya tenían algún empleado más (contratado con una espectacular prueba de programación) que había que pagar, pero Mark no quería estropear la página añadiendo publicidad.

El punto de inflexión llega tras el encuentro de Zuckerberg con Sean Parker, el cofundador de Napster. Todo el equipo de desarrollo se muda al otro lado del país, al soleado Silicon Valley, mientras Eduardo se queda buscando inversores en la costa este. La influencia de Parker y la distancia geográfica hace que Eduardo se vaya quedando fuera del proyecto poco a poco, pero cuando por fin consiguen una gran inversión, gracias a los contactos de Parker, los inversores respetan, en principio, el porcentaje de Saverin en el capital de la nueva empresa.

Todo parece controlado. Zuckerberg aparentemente sigue contando con Saverin, pero lo que este no sabe es que la letra pequeña del contrato que ha firmado no garantiza su participacion en caso de una ampliacion de capital. Cuando esto ocurre, Saverin mantiene la misma cantidad de acciones, pero estas representan ahora un ínfimo porcentaje del total. Al ver que ha perdido una fortuna este reprocha a Zuckerberg el haber traicionado a la única persona que le había apoyado, y anuncia su demanda para quedarse con la totalidad de la empresa.

En la escena final, tras el careo con los demandantes y los abogados, vemos cómo Zuckerberg solicita la amistad a su ex-novia, la que desencadenó todo, y se queda refrescando la página una y otra vez, esperando que ella acepte. La prueba de que Fincher lo ha hecho muy bien es que uno no puede evitar sentir algo de simpatía por Zuckerberg en ese momento, pese a haber sido presentado como un egocentrico prepotente y sin escrúpulos.

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