Barrayar

Otra novela genial, pero en este caso me dejó un regusto ligeramente amargo debido a la forma de actuar un tanto extraña de la protagonista. Lo explicaré al final, aunque adelanto que es solo un detalle que no resta interés a la novela.

En el final de Fragmentos de Honor dejamos a Cordelia recien llegada al planeta Barrayar, dispuesta a empezar su nueva vida al lado de su marido, Aral, nuevo emperador regente.

Su nuevo hogar es muy distinto a la colonia Beta, donde ella nació. Aquel es un planeta tecnológica y socialmente muy avanzado, pero árido y de condiciones difíciles para la vida, mientras que Barrayar es lo opuesto: un planeta hermoso y fértil, pero con una sociedad anticuada y rígida, cuya tecnología está todavía en pañales en todo aquello que no esté relacionado con la guerra.

La pobre Cordelia se adapta como puede a la nueva situación, aunque el papel que tiene que representar no es muy agradable. Es una mujer extranjera en una sociedad extremadamente patriarcal y proclive a las guerras; esposa del emperador regente, amenazado de muerte por las facciones contrarias a la apertura de la sociedad Barrayaresa que planea; y, además, está embarazada.

El papel para Aral tampoco es fácil. Debe apaciguar a los nobles Vor más conservadores y ejercer un poder firme para que nadie tenga la tentación de arrebatarselo a la fuerza, al menos hasta que el pequeño Gregor Vorbarra, el heredero del imperio, sea mayor de edad.

El primer revés llega pronto. Aral es atacado en su lecho con un gas tóxico que respira también Cordelia, y el antídoto que deben recibir para salvar sus vidas causa graves daños al feto.

En Barrayar existe un fuerte rechazo hacia la gente con discapacidades o que no pueden valerse por sí mismos. Por eso la intención de Cordelia de continuar con la gestación (en una réplica uterina de tecnología Betana) no es bien recibida. Sin embargo Aral la apoya incondicionalmente, incluso en contra de su padre, el conde Piotr Vorkosigan, que se niega a que un discapacitado sea el que continúe el linaje de los Vorkosigan.

Cuando todavía no se habían recuperado de este golpe, ambos se ven amenazados por la rebelión del conde Vordarian, que declara la guerra y reclama para sí la condicion de emperador legítimo. Afortunadamente sobreviven refugiandose en el bosque junto con el pequeño Gregor, cuya vida debe ser protegida por encima de todo.

A partir de este momento Aral se ve obligado a jugar sus cartas con cuidado. Debe juzgar qué condes le son todavía fieles y cuáles se han pasado al otro bando antes de hacer un movimiento, pero a Cordelia lo único que le preocupa es que el hospital donde se encuentra su futuro hijo está bajo el poder de los rebeldes y corre el riesgo de ser utilizado como rehen, por no hablar de que el tratamiento para recuperarse de los daños ha quedado interrumpido.

Así que Cordelia decide emprender una misión de rescate de emergencia a espaldas de Aral, junto con Bothari, ahora sirviente de la casa Vorkosigan; Koudelka, un ex-soldado encargado de la seguridad; y Droushkanovi, la guardaespaldas asignada a Cordelia.

No voy a resumir las aventuras y peripecias de la misión, pero lo que tengo que comentar es el espectacular resultado. Nada menos que la cabeza de Vordarian, entregada ante Aral y sus estupefactos generales. Además de la recuperación de la réplica uterina donde el pequeño Miles ha sobrevivido, aunque afectado por la interrupción del tratamiento para recuperar su desarrollo óseo.

Y esta es una de las pequeñas contradicciones de Cordelia, tan lejana a las bárbaras costumbres de guerra de Barrayar, pero que no tiene reparos en decapitar al malo sin contemplaciones.

La otra es su actitud ante la relación entre Kouldelka y Droushkanovi (Kou y Drou). Desde el principio de la novela queda claro que ambos se atraen, pero Koudelka ha sufrido un ataque con un disruptor nervioso y ahora se mueve con dificultad, tras haberle sido sustituidos la mayoría de sus nervios, incluyendo los que podrían afectar a su capacidad sexual. Esto le causa una gran inseguridad y por eso le cuesta acercarse a Drou, y tampoco ayuda el hecho de que Drou sea una soldado excepcional en un mundo en el que lo militar es exclusivo de los hombres.

Cordelia se desespera cuando ve que ambos no son capaces de dejar a un lado sus condicionantes sociales para estar juntos, pero por alguna razón actúa como si la culpa fuese principalmente de Kou. Por ejemplo, cuando ambos se acuestan por fin, Kou se siente culpable por haberlo hecho sin esperar al consentimiento de ella, y ella se siente ofendida como soldado por que él piense que habría podido forzarla. Cordelia y Aral se ríen de la confusión y todos dan por hecho que el que ha obrado mal y debería disculparse es Kou.

Yo no lo veo así. Ambos son víctimas de las rigideces del protocolo de cortejo Barrayarés y Cordelia debería haberse dado cuenta de esto para que su actitud me resultase más creíble. También me resultó curiosa la naturalidad con la que algunos personajes hablan de la bisexualidad de Aral en una sociedad supuestamente tan intolerante.

Pero bueno, como digo, estos detalles no son tan importantes y no me impidieron disfrutar de la lectura. Ahora me saltaré Aprendiz de guerrero, de la que ya hablé aquí, e iré a por la siguiente: El juego de los Vor.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en libros y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Barrayar

  1. barbaravb dijo:

    Yo la actitud de Cordelia me la tomo en plan leona defendiendo a su cachorro, aunque es verdad que resulta chocante. Pero, después de todo, ella también es un soldado…

    Me gusta mucho la relación entre Cordelia y Bothari, su “perro”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s