El martillo de Dios

En Cita con Rama Clarke mencionaba la organización Vigilancia Espacial, dedicada a la detección de asteroides que pudiesen llegar a colisionar con la Tierra. Años después Clarke decidió recuperar la idea para escribir esta novela acerca de la amenaza de un asteroide, esta vez de verdad. La novela no me pareció especialmente buena, pero dejó huella en su momento (o más bien las películas que se inspiraron en esa misma idea, como Deep Impact) y contribuyó a que ahora estemos familiarizados con este peligro para la humanidad.

En esta historia en realidad no es Vigilancia Espacial quien detecta el asteroide, sino un astrónomo aficionado residente en Marte. La amenaza procede de uno de los puntos singulares entre las órbitas de Júpiter y la Tierra que funcionan como depósitos de basura naturales. Resulta que un enorme trozo de roca atrapado allí durante milenios por azar ha conseguido desprenderse de la trampa gravitacional que lo mantenía prisionero, con tan mala suerte que se ahora dirige directo hacia la Tierra. Después de estudiar la situación la humanidad decide llamarlo Kali, en honor a la Diosa india de la destrucción.

Como afortunadamente Kali se detecta a tiempo Vigilancia Espacial decide enviar a su encuentro al protagonista, Robert Singh, y su nave, la Goliath, (junto con la IA que le ayuda a gobernarla, que en un alarde de originalidad se llama David) con la misión de evitar que la raza humana corra la misma suerte que los dinosaurios.

La misión es delicada ya que hay poco margen para el error, pero es perfectamente realizable. Sin embargo, como no podía ser de otra forma, aparecen problemas que lo complican todo. Desde la típica secta que interpreta la llegada del asteroide como una señal (secta que Clarke llama crislamismo, por ser una evolución del cristianismo y el islam) y que sabotea la intercepción, hasta un arma nuclear que se dispara desde la Tierra como medida de seguridad extra, pero que no se detona a causa de un exceso de velocidad y lo que consigue es partir el asteroide por la mitad.

La historia de la lucha con el asteroide se intercala con episodios de la vida de Singh, como su infancia en la India, su participación en una emocionante maratón lunar o su etapa viviendo en Marte. Creo que esto ayuda a la novela, ya que si hablase solo del asteroide quedaría un poco coja, aunque también hace que quede algo fragmentada. Pensandolo bien, quizás habría sido mejor escribir dos o tres relatos con cada historia en vez de una novela entera.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en libros y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El martillo de Dios

  1. Javvo dijo:

    Voy a aportar algo a este blog, que ojeo cuando puedo desde hace un tiempo, por eso de que siempre terminamos leyendo las opiniones de aquellas personas con las que solemos estar de acuerdo.

    Lei este libro hace varios meses porque no me acordaba que ya lo había leido hace unos años. Juro que esto no me suele pasar, casi siempre recuerdo perfectamente todo lo que leo, por poco que me guste.
    Este detalle me hace pensar que esta novela no me aportó nada nuevo y quizá sea para mi la mejor manera de definirla. No es especialmente buena, pero tampoco mala. Creo que la fragmentación del relato principal no resultó bien conmigo y al final perdí un poco el interés en todos ellos, con lo que me encontré a mi mismo simplemente esperando a que terminase la historia, a ver qué pasaba. El protagonista, Robert Singh, no me pareció carismático sino más bien un tipo un poco soso, y esto me dificultó la inmersión en el relato porque no me intrigaba en absoluto lo que iba a hacer ni qué decisiones iba a tomar.

    Como detalle curioso, lo que más bonito me pareció (y lo que me hizo recordar que ya lo había leído) fue el epitafio que escriben cuando se muere la mascota que su hijo tenía en la infancia: “aquí yacen la belleza, la lealtad y la fuerza”, me parece que era. Quienquiera que haya sufrido la pérdida de un buen perro seguramente lo encuentre aplicable a su caso.

    Por lo demás, y por mucho que me guste la ciencia ficción, creo que este libro estaba destinado al “montón” de no destacados de mi memoria.

  2. Manu dijo:

    Jeje, ese tipo de cosas es lo que intento que no me pase a mí 🙂

    Y tienes razón, el epitafio de Tigrette (un tigre en miniatura) es muy bueno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s