Consigue un traje espacial: viajarás

Otra deliciosa novela juvenil de Heinlein, con todos los elementos habituales de estas novelas, como la superación personal, el abandono de la niñez, etc.

El protagonista, Kip, es un chico que un día toma la decisión de ir a la Luna. Claro, eso no resulta fácil, pero su padre le enseña que su sueño podría ser posible si empieza a estudiar como nunca lo había hecho y a ahorrar dinero. Un día Kip empieza a acumular etiquetas de un jabón que vende en la tienda en la que trabaja y las utiliza para participar en un concurso en el que consigue nada menos que un traje espacial, un poco anticuado pero en buen estado.

Kip está entusiasmado. Aprende hasta el más mínimo detalle de su funcionamiento (y Heinlein es bastante exhaustivo explicandolo) e incluso llega a usarlo y le pone un nombre: Óscar. Sin embargo un traje espacial en la Tierra sigue sin resultar demasiado útil y decide venderlo, pero antes se da un último paseo con él…

… y justo en ese momento aparece una nave espacial.

En la nave viaja Peewee, una niña que escapa de Caragusano, un malvado alienígena que la tenía secuestrada en la Luna y la persigue en otra nave, y la cosa madre, otra alienígena (buena, en este caso) que intentaba ayudar a Peewee a escapar.  Los mensajes de radio de Kip confunden a Peewee y finalmente Caragusano los atrapa y los lleva de nuevo a la Luna.

Peewee resulta ser una gran amiga para Kip, una chica aventurera y valiente. Casi consiguen escapar de Caragusano en la Luna, pero son capturados y llevados a otra base en Plutón. Allí consiguen derrotar a Caragusano, con la ayuda de Óscar y de la cosa madre, pero Kip queda malherido y para recuperarse es trasladado al planeta natal de esta, donde su tecnología servirá para curarle.

En este punto la novela tiene un giro. Caragusano, Kip y Peewee son llevados a un tribunal intergaláctico en el que se juzgará si sus razas son peligrosas para el resto de las que habitan el universo. Por supuesto, la raza de Caragusano es considerada muy peligrosa y se les condena a ser desplazados a una dimensión en la que su sol no existe, con lo que lo más probable es que no puedan sobrevivir. En representación de los humanos está un Neanderthal, un legionario romano, Kip y Peewee. Durante el juicio se aclara que el Neanderthal no es de su raza así que su comportamiento no se tiene en cuenta, pero el testimonio del legionario los deja en una situación muy delicada  ya que se muestra muy agresivo, casi como un Caragusano a escala local.

Los testimonios de Kip y Peewee, junto con la declaración de la cosa madre a su favor consiguen finalmente un aplazamiento del juicio sobre la peligrosidad de la raza humana. En la escala temporal de la que hablamos somos unos meros niños, con todo el futuro por delante para poder comportarnos de forma pacífica o destructiva. En realidad todo depende de nosotros (lo cual es aplicable a Kip, Peewee… y al lector de la novela)

Kip y Peewee son devueltos a la Tierra con información sobre cómo evitar que los humanos se aniquilen entre ellos con armas nucleares. Gracias a esto y a su comportamiento, Kip consigue una beca para estudiar ingeniería en el Instituto Tecnológico de Massachussets. Justo lo que él quería.

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