Adiós, muñeca

Este es un caso del detective Phillip Marlowe que me dejó una sensación parecida a El sueño eterno. El personaje principal y sus frases sarcásticas siguen siendo geniales, y esta vez las descripciones de los lugares en los que se mueven los criminales me transmitieron una mayor sensación de oscuridad y corrupción.

La trama es incluso más complicada que en El sueño eterno así que, otra vez, paso siquiera de intentar resumirla. Todo empieza cuando Marlowe se encuentra por casualidad con Moose Malloy, un hombre enorme y peligroso, recién salido de la cárcel, y dispuesto a lo que haga falta en la busqueda de su antigua novia; y acaba involucrando a cada vez más gente hasta llegar al jefe local de la mafia, que entre otras cosas dirige un tétrico casino flotante. De nuevo, parece que Marlowe se encuentre como por arte de magia en medio de todo, justo en el sitio adecuado en el momento oportuno, y gracias a eso acaba encontrando sentido a todos los hilos y personajes aparentemente inconexos que van apareciendo.

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