Cadete del espacio

Esta es la segunda de las novelas juveniles que Heinlein escribió, a razón de una por año, a finales de los 40 y durante los 50. Una serie que incluye otra de las novelas que ya he comentado por aquí: Granjero de las estrellas. Igual que aquella, su argumento es suficientemente sencillo como para no abrumar a los adolescentes a los que va dirigida, pero al mismo tiempo tiene muchos ingredientes que la convierten en una lectura no trivial. No sé si resultará interesante para un lector adulto de hoy en día pero, para un fan de Heinlein como yo, ha sido muy entretenido leerla.

Fue publicada en 1948, y estoy seguro de que cualquier chico de aquella época disfrutaría un montón leyendola. Tiene honor, camaradería, aventuras… y también naves espaciales y tecnología futurista, por ejemplo, el protagonista utiliza un telefono móvil exactamente igual que los que usamos hoy en día.

Todas estas cosas serían suficientes para convertirla en una novela más que entretenida para cualquier chico, pero tiene algo más. En 1948, años antes del movimiento de los derechos civiles, Heinlein ya habla de personas de distintas razas, orígenes y costumbres conviviendo con perfecta normalidad. También habla sobre el conflicto moral de un chico de los EEUU ante la posibilidad de tener que atacar su propia nación, la misma donde él nació y donde todavía viven sus padres, con armas nucleares. Propone la existencia de una civilización alienígena avanzada, de estructura matriarcal, y al explicar costumbres de esa misma civilización que parecen absurdas, como considerar ofensivo el comer en público, demuestra que muchas de las costumbres de nuestra sociedad son en realidad igual de arbitrarias.

Mucha gente tiene a Heinlein por un fanático militarista, conservador y machista, pero cuanto más leo de él, menos comparto esa opinión. En esta novela él expone justo los valores contrarios: tolerancia y respeto hacia otras costumbres (siempre que el respeto sea mutuo) y  condena al racismo y al sexismo. Trata al lector joven como una persona inteligente y sin caer en simplezas, lo cual me parece muy importante en una novela dirigida a este público. Por ejemplo, no tenemos por qué creer que todo el mundo es bueno por naturaleza y que el uso de la fuerza nunca es necesario. En el escenario que Heinlein propone se asume que la violencia existe y, a continuación, se invita a una reflexión sobre cómo se puede controlar su uso y los problemas morales que esto provoca.

Para resumir el argumento podría empezar por recordar uno de los relatos de Historia del futuro, en el que Heinlein cuenta la historia de un comandante de la Patrulla Espacial que pierde la cabeza y planea lanzar un ataque hacia la Tierra. La Patrulla Espacial es una organización militar neutral que controla todas las armas nucleares del sistema solar y tiene encomendada la misión de mantener la paz y utilizar estas armas sólo en caso de necesidad, lo cual evidentemente no se cumple en este caso. El oficial Dahlquist descubre las intenciones del comandante rebelde y se encierra en el almacén de la base lunar donde se guardan las armas nucleares que amenazan a la Tierra. Cuando ve que no hay otra solución desactiva las armas manualmente, con lo que se expone a una dosis de radiación letal, y el relato precisamente termina (y comienza) describiendo el entierro de Dahlquist, con honores de héroe, en un ataud forrado de plomo.

En Cadete del espacio, Heinlein nos cuenta la historia de Matt, un joven que se alista en esa misma patrulla junto con cientos de chicos procedentes de todo el sistema solar, lo cual incluye las colonias de Venus o Ganímedes; y por supuesto, la Tierra. Matt y sus compañeros tienen distintos orígenes, costumbres e incluso pertenecen a distintas razas, pero todos comparten su ilusión por participar en el noble ideal de la patrulla: proteger a la humanidad con honor incluso a costa de sus propias vidas, igual que hizo Dahlquist.

Heinlein describe con mucho detalle el proceso de instrucción de los cadetes, no muy distinto de lo que tendría que pasar cualquier chico que se enrolase en la marina en los años 40, algo con lo que Heinlein estaba muy familiarizado gracias a su experiencia militar. Con cada etapa de la instrucción, Matt y sus compañeros van haciéndose más maduros y aprenden los valores propios de los cadetes. En este sentido esta novela es muy parecida a muchas otras destinadas al público juvenil (me viene a la cabeza una que tenía por casa: De grumete a almirante, del capitan Marryatt) que hablan de cómo un chico se va convirtiendo en hombre a lo largo de su carrera militar.

Aproximadamente dos tercios de la novela se centran en el proceso de instrucción y el esfuerzo que deben dedicarle Matt y sus amigos para superarlo. Sólo al final empieza la acción. Matt es enviado a Venus debido a un conflicto entre sus habitantes nativas y una nave de exploración de la Tierra, y allí se encuentra con que el comandante de la nave es un ex-compañero de la academia, un tipo malcriado y despreciable, que, después de verse atrapado con su nave en Venus, provoca un conflicto con sus habitantes que cuesta la vida de varias de las nativas y de su tripulación. Él está preso, y Matt y sus compañeros quedan también atrapados debido a un accidente al aterrizar.

Con mucha diplomacia, después de prometer que la persona que las atacó recibirá su merecido, consiguen convencer a las nativas para que les dejen en libertad, pero entonces se encuentran con que su nave está demasiado dañada. Por suerte encuentran una antigua nave que también había sido perdida en la zona, años atrás, y con la ayuda de las nativas consiguen hacerla funcionar y volver a casa. Sorprendentemente, al regresar se encuentran con que no se le da mucha importancia a su hazaña. Matt se da cuenta de que es lo lógico, ya que no hizo otra cosa que comportarse como un cadete y eso ni más ni menos que lo que se esperaba de él.

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Una respuesta a Cadete del espacio

  1. Alf dijo:

    A buenas horas comento, ¿no? Bueno, he llegado aquí buscando una segunda parte de esta novela. Decir que acabo de terminarla y me ha parecido flojita, aunque en su momento debió ser mucho más impactante.

    Decirte que es curioso eso que dices sobre que “Mucha gente tiene a Heinlein por un fanático militarista, conservador y machista”. Supongo que se basan en los planteamientos vertidos en Star Ship Troopers (probablemente su obra más conocida, entre otras cosas por la película). Digo que es curioso porque mientras en aquella novela pensaríamos que se trata lo que tu has dicho, tiene otras como Forastero en Tierra extraña por ejemplo, que llego a ser una especie de icono hippie y de contracultura; es decir, todo lo contrario de lo primero. Eso para mi quiere decir que el tal Heinlen tenía varios registros e ideas no tan empaquetadas como pretenden hacernos ver.

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