Gamer

Fui a verla sin estar muy seguro de lo que me iba a encontrar, pero al final me pareció potable. Por cierto, antes de que nadie vaya a verla basandose en esta opinión aprovecho para recordar la comparación que me hizo una vez un compañero:

Tú como crítico de cine eres igual que Homer Simpson como crítico gastronómico.

Avisados quedáis…

Y ahora el argumento.  Igual que Arnold Schwarzenegger en Perseguido, en esta película tenemos a un cachas participando en un juego emitido para una audiencia de millones de personas, en el que, si consigue sobrevivir, se ganará su libertad. Claro que, en este caso, el cachas no es el goberneitor, sino Gerald Butler, el Leonidas de 300. Además, el juego no es un concurso televisivo, sino informático, sobre el que el protagonista no tiene ningún control.

Gracias a una nueva tecnología algunos humanos son capaces de controlar completamente  otros a través de la red, durante un tiempo y en una zona limitada. Existe la variante Second Life, en la que los participantes reciben un dinero por dejarse vestir (o desvestir), ir de paseo, de juerga o tener relaciones con otros participantes, sin que ellos tengan ningún control en absoluto sobre lo que hacen; y existe la variante Quake, en la que los participantes son presos condenados a muerte, que se presentan voluntarios a participara en batallas sangrientas a cambio de quedar libres si superan cierto número de partidas sin perder su vida.

En esta segunda variante, muy pocos llegan a superar la primera partida. Todo depende de que tengan un buen jugador que los maneje, y de que durante esas décimas de segundo que tardan en llegar las órdenes a traves de  la red, el temido lag, el participante sepa aportar ese pequeño extra que le permita matar primero a sus enemigos. El jugador que maneja al protagonista en este caso es un adolescente que se pasa el día frente a un enorme ordenador que ocupa todas las paredes de su habitación (aunque ese parece ser el estándar en esa época) y se ha convertido en una estrella mundial gracias a su actuación en el juego.

Igual que en Perseguido, el protagonista está condenado injustamente y confía en el juego para ganarse su libertad, pero a alguien no le interesa que esto ocurra y el juego está trucado para que no sea posible. Finalmente, gracias a la colaboración del jugador que lo maneja y a la ayuda de un grupo de hackers, consigue salirse de la zona donde sus acciones están controladas y, ya dueño de si mismo, va en busca de su mujer, que se gana la vida con el Second Life a las órdenes de un tipo bastante asqueroso.

El malo de la película es el creador de la tecnología de control remoto, responsable de la injusta condena del protagonista y, por si esto fuera poco, padre adoptivo de la hija del protagonista. Ya os imagináis las ganas que éste le tiene, pero la tecnología de control es tan poderosa que es necesaria de nuevo la ayuda de los hackers, y la pericia del jugador, para vencerle. Por cierto, el malo está interpretado por el actor de Dexter, que va camino de encasillarse en el papel de psicópata…

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