El hombre en el castillo

Uno de los libros que he leído estas vacaciones es otro de esos ejercicios sobre el significado de la realidad que tanto le gustaba escribir a Phillip K. Dick. Lo especial de esta historia en concreto (ganadora del premio Hugo, uno de los más prestigiosos de la ciencia ficción) es que no habla de avances tecnológicos o viajes espaciales, ni ocurre en ninguna época del futuro. Ocurre en nuestra época, en los años 60, para ser más exactos, pero en una realidad alternativa; en un mundo paralelo en el que los aliados fueron derrotados por el Eje en la segunda guerra mundial, y eso permitió que Alemania y Japón se convirtiesen en potencias hegemónicas y se repartiesen el dominio del mundo.

Como ya me ha pasado alguna vez con otras novelas de este autor, me quedé un poco desconcertado al terminarla. Tuvieron que pasar unos días para que lo que había leído se fuese asentando y para darme cuenta de algunos detalles que se me habían escapado. La sensación que me queda ahora es muy buena, después de haber ido deshaciendo -¿cerrando?- poco a poco el bucle y darme cuenta de que, en realidad, esta novela habla de sí misma.

Bien, pues estamos en los años 60, en una realidad paralela en la que los EEUU han perdido la segunda guerra mundial, y ahora el país se divide entre el dominio de los japoneses en la costa del pacífico y de los alemanes en la costa este, separados por algunos estados todavía independientes, en el interior.

En estos EEUU, unos cuantos personajes cruzan sus vidas de forma casual, y cada uno nos da una nueva pista sobre el significado de la historia. En San Francisco, por ejemplo, el Sr. Childan tiene una tienda de antigüedades (muy codiciadas por los japoneses), y de repente descubre que algunos de los objetos que compra son falsificaciones. Frank Fink es un judío (aunque, como es lógico, lo oculta) que abandona su trabajo en una fábrica de estas falsificaciones para montar un negocio de artesanías originales, y le vende algunas piezas nuevas a Childan. El Sr. Nagomi compra una de estas piezas y en un momento de meditación, inspirado por ella, se ve transportado durante unos minutos a un San Francisco  muy distinto… Por otra parte, el mismo Sr. Nagomi organiza el encuentro de Baynes, un espía de la Abwehr, y Yatabe, un enviado secreto del gobierno japonés, para que el primero comunique el peligro de que Alemania utilice la bomba atómica para exterminar a los japoneses.

Mientras tanto, la ex-mujer de Frank Fink, Juliana, que vive en uno de los estados independientes, conoce a un conductor italiano llamado Joe, que en realidad es un agente alemán cuya misión es asesinar a Hawthorne Abendsen, el autor de una popular novela titulada La langosta se ha posado. Los rumores dicen que Abendsen es un hombre que vive en una fortaleza, un castillo rodeado de trampas para protegerse, pues su novela molesta especialmente a las autoridades alemanas y teme que puedan asesinarle.

La novela de Abendsen es precisamente una de las cosas que todos los personajes tienen en común. Todos ellos la han leído o han oído hablar de ella, y su particularidad es que se trata de una historia que ocurre en una realidad paralela a la que conocen los personajes; una en la que los EEUU salieron victoriosos de la segunda guerra mundial…

Resulta interesante esta simetría ¿no?

El otro factor que comparten los personajes es la costumbre de utilizar el I Ching, el libro oráculo importado por los japoneses desde China. Lo utilizan para pedir consejo, o encontrar respuestas para asuntos que les preocupan.

El clímax de la historia ocurre precisamente cuando Juliana se encuentra con Abendsen y éste le confiesa que utilizó el I Ching para tomar todas las decisiones sobre su novela: el argumento, personajes, etc. De hecho, se podría decir que es el oráculo, y no Abendsen, quien la escribió. Justo en ese momento ambos preguntan al oráculo cuál es la razón por la que escribió La langosta se ha posado, y éste contesta que lo hizo…  porque esa era la verdad. El I Ching les revela que la realidad no es la que ellos conocen, sino la que se cuenta en el libro.

Y en ese momento es cuando el lector se pregunta…  ¿Qué diferencia hay entre Dick y Abendsen? ¿y entre El hombre en el castillo y La langosta se ha posado? ¿cuál es la verdad? ¿la que yo conozco… o la que se cuenta en  El hombre en el castillo? ¿utilizó Dick el I Ching para escribir su novela?

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