Apocalipsis Z

Una historia de zombies estándar. Normalmente no me habría molestado en comprar un libro como este si no fuese por un par de peculiaridades.

Primero, la historia se puede leer en su totalidad en este blog. Está narrada en primera persona, como si el autor fuese realmente el que comentase los acontecimientos a medida que él los vive, primero en forma electrónica y luego como diario personal. Ahí fue donde la leí por primera vez y me enganché. Lo que ha hecho el autor en el libro de verdad ha sido corregir el estilo de algunas partes, pero dejar el resto tal como se puede leer allí. Si la historia se publicó en papel fue gracias al éxito previo en la red, y el autor ya planea una segunda parte: Los días oscuros.

Segundo, la historia tiene lugar en Galicia. Más concretamente en Pontevedra y Vigo. El imaginarme escenarios tan familiares desolados y poblados por muertos vivientes me ha parecido fascinante. Normalmente estas historias tienen lugar en ciudades lejanas, típicamente americanas. Por poner un ejemplo, no creo que ningún superviviente en una ciudad infestada de zombies hubiera huido navegando por una ría, hasta ahora 🙂

Como digo, la historia es muy típica, parecida a Resident Evil, por citar alguna. El protagonista es un abogado aficionado al submarinismo y la navegación que vive en una tranquila urbanización en las afueras de Pontevedra. Cierto día comienzan a llegar noticias sobre una epidemia que se ha empezado a propagar en una república ex-soviética. Desde allí se empieza a propagar a otros países, a través de las dotaciones de médicos y militares que acuden a ayudar, y poco a poco va quedando claro que los esfuerzos de las autoridades no son suficientes para detener el contagio. Además, hay algo extraño en esa enfermedad. Sus síntomas se mantienen en secreto y  sólo existen algunos rumores sobre la furia y agresividad que muestran los afectados.

En pocas semanas la enfermedad se propaga por toda Europa, incluyendo España. Las autoridades concentran a la población en puntos seguros, y el protagonista se salva gracias a que ignora estas órdenes y permanece en su casa, equipado con placas solares y provisiones. Cuando se ve obligado a salir, la situación que se encuentra es apocalíptica. La enfermedad convierte a las personas en muertos vivientes con gran agresividad que contagian a cualquiera que consigan herir, y esos engendros vagan ahora por toda la ciudad.

Gracias a sus conocimientos de navegación y a su traje de neopreno consigue huir a través de la ría de Pontevedra y llegar al puerto de Vigo, en un velero que encuentra abandonado en el club náutico. Allí la situación es idéntica, pero encuentra a los primeros supervivientes, igual que él, tripulantes de un carguero que no llegaron a desembarcar. Sin embargo, éstos le capturan y le obligan a internarse en Vigo en busca de un misterioso paquete.

Del grupo de exploradores que parten en busca del paquete sólo sobreviven el protagonista y un piloto de helicópteros ucraniano que también era prisionero de los tripulantes del barco. Éste queda herido al intentar abrir el paquete por la fuerza y ambos se dirigen al hospital más cercano, el de Meixoeiro. Allí encuentran el último reducto habitado, en el que se refugian y planean su huida en helicóptero, quizás a alguna isla que no se haya visto afectada por la epidemia.

¿Las islas canarias? lo sabremos en la segunda parte…

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