MRAs

Ya que hablé del feminismo estaría bien que mencione al extremo contrario: los Men’s Rights Activists o MRAs, como se les conoce en inglés.

Os contaré la siguiente historia, una de tantas: imaginaos un tipo que vive tranquilamente su vida. Tiene una novia, un trabajo y paga sus deudas.  Ha oido hablar alguna vez del feminismo, sabe que tiene que ver con la igualdad entre hombres y mujeres y le parece justo, nada que objetar, de hecho, incluso se considera feminista y está a favor de las leyes contra el maltrato o la de paridad.

A nuestro amigo la vida le sonríe y un día decide que ya es hora de sentar la cabeza, comprar una casa con su novia, casarse y, quizás, tener algún hijo. El sueño de una vida.

Al principio todo va bien, pero cierto día, algo empieza a fallar, surgen diferencias, el matrimonio se rompe y llega el divorcio.

Aquí llega lo interesante. Como la custodia compartida fue retirada a la hora de elaborar la ley del divorcio, nuestro amigo se queda sin la custodia de su hijo, como en más del 90% de los casos, sólo con un régimen de visitas. Su mujer tiene por lo tanto derecho al uso del domicilio y nuestro amigo tiene que irse a vivir a otra parte. Pero eso no quiere decir que pueda dejar de pagar la hipoteca, y a eso se suma la pensión para su hijo y un posible alquiler de su nueva vivienda.

Hasta aquí una historia un poco triste, pero tampoco demasiado.

Sin embargo no hace falta mucho para que esta historia se convierta en una auténtica tragedia para nuestro amigo. Basta con que intervengan, por ejemplo, alguno de estos factores:

  • Una denuncia por maltrato. Los divorcios no son bonitos, se dicen y hacen cosas malas y resulta que esas cosas se pueden considerar como violencia de género si él se las hace a su mujer, aunque no al revés. Una denuncia a tiempo, aunque no sea cierta, y nuestro amigo se quedará fuera de su casa y sin derecho a ver a su hijo. Puede que consiga demostrar su inocencia (justo al revés de como debería ser) pero pasar por un calabozo y sufrir semejante daño en la reputación no es ninguna tontería.
  • Que su sueldo no sea muy amplio y que no se pueda vender la casa. Una pensión alimenticia y/o compensatoria, más la mitad de una hipoteca, más un alquiler y los gastos de una nueva vivienda donde continuar con su vida, son mucho dinero. Nuestro amigo podría ser uno de esos divorciados que se pasan por cáritas ultimamente en busca de ayuda.
  • Que su hijo sufra de alienación parental, o que su ex no respete el derecho de visitas. Nuestro amigo podría verse privado de su hijo.
  • Que su ex empiece a convivir con su nueva pareja y esta ejerza de padre en el piso que todavía está pagando y él no puede disfrutar.

En fin, nuestro amigo podría plantearse en cierto momento que realmente todo lo que pensaba sobre el feminismo no es cierto. Habría descubierto que los hombres también pueden tener las cosas crudas precisamente por ser hombres, en un mundo supuestamente patriarcal en el que los hombres cortan el bacalao, según le habían contado. Habría seguido en este caso el mismo camino que multitud de MRAs que pululan por la red, uno de cuyos principales puntos de encuentro es el blog de Glenn Sacks

Y no seamos ingenuos. Entre los MRAs que defienden causas tan justas, hay también chalados y fanáticos, exactamente igual que en el feminismo. Sin embargo, mientras que en el feminismo son las fanáticas las que se benefician del prestigio de la lucha por la igualdad, en el otro lado son los que luchan por la igualdad los que se ven desprestigiados por los fanáticos, lo cual dificulta que la sociedad escuche sus legitimas quejas.

¿Cuál creeis que es la salida de un hombre desesperado en estos casos?

Fathers 4 Justice

Miembro de Fathers 4 Justice, reclamando el derecho a disfrutar de sus hijos, para lo cual se disfraza como uno de sus héroes.

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2 respuestas a MRAs

  1. Enredadera dijo:

    Mmmm, ¿semana temática? x’D
    Yo creo que existe discriminación bilateral entre hombres y mujeres, y mucho victimismo.
    Y no se, creo que el debate tampoco serviría de nada, creo que como en casi todo, el problema es que no existe empatía global: cada uno se centra solo en los problemas que reconoce (en este caso en los que reconoce como sexo) y no se plantea que pasa más allá..

    A mi me da igual, que soy asexual xDD

  2. Manu dijo:

    Gracias por el comentario 🙂 Sólo he empezado hablando de uno de los asuntos que más rabia me dan de un tiempo a esta parte y que más me rallan, a mi pesar. Pero tampoco quiero mantener este tema todo el rato, que para eso ya está, por ejemplo, el blog de Emilio (Personas, no género).

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