La otra película que he visto estas navidades es Drive, y esta, al contrario que Immortals, me pareció muy buena.
La tensión que consigue en algunas escenas casi sin diálogos, solo con la expresión (o falta de ella) del protagonista y algunas cámaras lentas bien elegidas, es espectacular. El protagonista, un conductor profesional del que nunca llegamos a conocer el nombre, es un tipo inexpresivo, callado, pero que cuando hace falta es implacable y violento hasta el punto de que casi podría parecer un psicópata (de hecho una de las pocas pegas de la película es que resulta excesivamente violenta a veces) y, sin embargo, también es capaz de mostrar generosidad.
El conductor es un profesional que ofrece sus servicios a criminales para ayudarlos en la huida, por ejemplo, tras un robo, aunque por el día también trabaja como mecánico y como conductor para escenas de persecuciones y accidentes de coche en rodajes de películas. Los problemas empiezan cuando regresa de la cárcel el novio de su vecina, lo cual interrumpe la relación que estaba iniciando con ella. El hombre debe pasta a alguien por haber recibido protección en la cárcel y amenazan con hacer daño a la mujer y a su hijo si no paga, así que el conductor decide ayudarle a cometer un golpe, a pesar de que eso vaya en contra de sus intereses con la chica. El golpe debería ser fácil, pero sale mal, debido a que se trata de dinero de la mafia.
Una cosa curiosa es la estética estilo años 80 que tiene toda la película, tanto en el vestuario (la chaqueta que lleva el conductor durante toda la película es casi un personaje más) como en los títulos de crédito o en la música. De hecho, creo que la banda sonora merecería una mención aparte por sus temazos. Por ejemplo, este de los títulos de crédito finales: