Celda 211
Me alegra mucho que una película tan buena como esta, además, sea española. No porque eso me importe mucho como espectador, sino porque quizás así pueda seguir el ejemplo el resto de la industria.
Tiene varias cosas que me han gustado mucho. En primer lugar, está la espectacular actuación de varios de los actores, como Antonio Resines, Luis Zahera y, sobre todo Luis Tosar, el Robert DeNiro gallego, en el papel de Malamadre; uno de esos malos malísimos que acaban ganandose al espectador. Segundo, no sé si la cubeta de Pepsi que me estaba bebiendo tuvo algo que ver, pero la historia me tuvo todo el rato en la punta de la butaca. Tercero, han conseguido representar de forma muy creíble el ambiente en una cárcel española, incluyendo cosas como el estatus un tanto especial que tienen los presos de ETA. Poco que ver con las típicas películas carcelarias americanas a las que estamos acostumbrados.
En definitiva, una película genial que se merece todos los premios que le den y más. Sospecho que arrasará en los Goya (al menos en las categorías de mejores actores) y espero que también tenga éxito fuera de España. Tampoco me extrañaría que apareciese algún remake de Hollywood en no mucho tiempo.
Como ya sabréis si habéis visto el trailer, la historia trata de un funcionario de prisiones, Juan Oliver, que por accidente se queda atrapado en medio de un motín carcelario, un día antes de que debiese empezar a trabajar en la prisión. A Juan no le queda más remedio que hacerse pasar por un preso que acaba de llegar, y debe hacerlo muy bien para que Malamadre, el líder del motín, no sospeche nada. Los presos reclaman un trato digno, no como el que reciben de algunos funcionarios como Utrilla (Resines) y su fuerza de negociación son tres presos de ETA a los que mantienen como rehenes.
Me recordó por momentos a Cadena perpetua. Juan Oliver era un hombre honrado, pero a medida que se desarrolla el motín descubre que lo que le diferenciaba de los presos no era tanto como podría parecer. Apenas un par de lazos que, una vez rotos, pueden llevar a cualquier persona al abismo.
Pandorum
Esta película sí que ha puesto a prueba mi buena voluntad. Lo único que puedo salvar es la sorpresa del final, ¡pero el resto es malo con ganas!
Lo podría describir como una mezcla de ciencia ficción a lo Alien, el octavo pasajero con las típicas historias de zombies. Todo comienza con dos tripulantes que despiertan de su hibernación en una nave gigantesca y tétrica, habitada por miles de humanos también hibernados, camino de un nuevo planeta similar a la Tierra. Pronto descubren que algo ha ido muy mal en la nave, no saben dónde están, ni cuánto tiempo ha pasado, y unas terribles criaturas campan a sus anchas zampandose a los humanos que encuentran. Por si eso fuera poco, tienen que cuidarse para que no les afecte el Pandorum, un sindrome que pueden sufrir los humanos cuando se enfrentan a la soledad e inmensidad del espacio y que puede volverles locos.
El sueño eterno
Esta es la primera novela en la que aparece el famoso detective privado Phillip Marlowe, que luego se haría todavía más conocido al ser interpretado por Humphrey Bogart en el cine, con su cinismo, frases contundentes y humor ácido. Un tipo de vuelta de todo, que no tiene reparos en tratar con el lado oscuro de su ciudad, Los Angeles, a la hora de investigar para sus clientes.
En esta historia Marlowe es contratado por el general Sternwood para investigar un chantaje, aparentemente sin demasiada importancia, pero poco a poco va encontrandose con una trama cada vez más compleja que involucra, entre otros, a las dos hijas del general, un marido desaparecido o un negocio clandestino de alquiler de pornografía. El argumento es demasiado complejo como para ponerme a describirlo aquí por completo, pero sí quiero comentar que me pareció curioso el que todos los personajes que Marlowe se encuentra, de forma aparentemente casual, acaban teniendo algo que ver en la investigación. Además, el tío tiene una curiosa habilidad para que todo ocurra justo cuando él pasaba por ahí para verlo…
Me pareció una novela entretenida, y algunas frases de Marlowe son realmente demoledoras
Malditos bastardos
La visión de Quentin Tarantino sobre la segunda guerra mundial tiene claramente su sello: violencia, dialogos memorables y un montaje poco convencional. Por otra parte, se ha tomado bastante libertad contando la historia, pero eso no se lo voy a reprochar.
Lo que se me ha quedado grabado son tres o cuatro escenas y dos personajes: el coronel Hans Landa y el teniente Aldo Raine. Especialmente el primero.
Por ejemplo, en la primera escena, Landa, al que apodan cazajudíos, tiene una conversación con el dueño de una granja francesa en la que pueden estar ocultandose los miembros de una familia judía. El resultado es aterrador e hilarante a partes practicamente iguales, y sirve como introducción para unas cuantas escenas posteriores con el mismo protagonista.
Años después conocemos al teniente Aldo Raine, el líder de un grupo de militares judíos que atacan a los nazis al estilo apache, incluyendo los trofeos que se cobran en forma de cabelleras. Lo bueno comienza cuando Raine es informado de que los nazis planean estrenar una película de propaganda a la que asistirá la plana mayor, incluido el mismísimo Hitler. En otra escena memorable, el contacto enviado desde inglaterra para preparar el ataque se encuentra en una taberna con dos hombres de Raine, ayudados por una famosa actriz alemana, pero algo sale mal, así que Raine se ve obligado a improvisar.
Lo que Rain no sabe es que la dueña del cine es Shosanna, la niña que consiguió escapar de la granja francesa en la primera escena… y ella ha tenido la misma idea que Raine. Otra escena que pone los pelos de punta es la que nos muestra a Shosanna tomandose un strudel con Landa, en la que ambos hablan sobre la seguridad de la sala donde tendrá que lugar el estreno.
Y la parte del estreno de la película es de traca. Primero, Raine y sus hombres haciendose pasar por italianos de forma bastante graciosa. Luego, Shosanna enfrentandose al soldado francotirador alemán protagonista de la película, un joven que está enamorado de ella. Landa intentando salvar el cuello y ofrenciendo un asombroso trato a Raine… y un final que tengo que admitir que me pilló por sorpresa, por ser completamente distinto al que conocemos por la historia.
Al final, creo que el mayor problema de la película es que se centra excesivamente en ciertas escenas, con sus correspondientes diálogos, y la historia en general sufre por ello. Ahora bien, si esas escenas te enganchan… junto a un pedazo de personaje como Landa, todo junto hace que valga la pena ver la película.
After
Aparentemente una de tantas películas españolas, con los mismos tópicos y recursos que muchas otras (los dichosos desnudos gratuitos, por ejemplo) pero acabó siendo algo más.
Quizá sea cosa mía, pero lo cierto es que conseguí encontrar cierta conexión con los protagonistas, y eso hizo que me gustase haberla visto. Habla de tres amigos que viven una noche kamikaze de juerga y drogas. Dos hombres y una mujer inmersos en unas vidas vacías, llenas de desesperación, que por unas horas intentan olvidarse de todo y se tiran de cabeza al vacío. Que dejan sus vidas a un lado por un instante y se dejan llevar.
De las tres perspectivas que se muestran sobre la noche me pareció especialmente buena la del personaje de Willy Toledo. Él interpreta a un ejecutivo aparentemente exitoso, pero que en el fondo es un fracasado con una profunda frustración sexual, atrapado en un trabajo que no le gusta. Quizás me llamó la atención por la fragilidad que es capaz de expresar, o porque el personaje utilizase preguntas de Blade Runner en sus entrevistas, para elegir a los candidatos a ser despedidos. Su actuación puede resultar exagerada en ciertos momentos, no sé si por culpa suya, pero yo diría que sólo por esa historia vale la pena ver la película.
En general, la sensación de abandono y de me da igual lo que ocurra mañana está muy bien conseguida, y estoy seguro de que la banda sonora tiene mucho que ver, con momentos notables como los saltos a cámara lenta, o en el coche, cuando todos cantan Frente a frente, de Jeanette.
Los sustitutos
Lo mejor: un Bruce Willis que, cuando quiere, puede actuar muy bien. Lo peor: una idea que empieza ya a estar un poco trillada; la de personas que creen vivir una vida de verdad, pero en realidad no es así. En resumen, otro plato de sabrosa hamburguesa cinematográfica. Espero que no me esté subiendo el colesterol, que no lo tengo muy bien.
Bruce Willis es Tom, un agente del FBI que trabaja y vive su vida, igual que la gran mayoría de personas en el futuro próximo, a través de un robot delegado. La idea es que la gente se quede en su casa y vivan su vida con estos robots, a los que pueden manejar a distancia igual que a su propio cuerpo, y de los que reciben las mismas sensaciones que si estuviesen en persona.
Desarrollados inicialmente para personas minusválidas, fueron utilizados luego para profesiones peligrosas, y finalmente para casi todo; estos sustitutos permiten vivir una vida a distancia, cómodamente, a salvo de los peligros… y de las relaciones sociales verdaderas, pues presentan al público una imagen idealizada, físicamente perfecta.
Tom se encuentra en una de sus investigaciones con que existe un arma capaz no sólo de destruir a un sustituto, sino también matar a la persona que lo maneja a distancia. Después de salvarse por poco de uno de estos ataques, decide continuar la investigación por su cuenta y acaba llegando a una reserva habitada por personas que rechazan el uso de los sustitutos, por considerar que deshumaniza a la persona que lo usa. Tirando del hilo descubre que existe una conspiración para matar a todas las personas que usan sustitutos y, el pobre, se desespera, porque aunque él ya está convencido a estas alturas de que no habría que usarlos, su mujer es una adicta que utiliza a su sustituto incluso para hablar con su marido, y por lo tanto, corre grave peligro.
Al final, consigue descubrir al responsable de la conspiración, que, precisamente, es el propio inventor de los sustitutos, desencantado con el uso que la gente le está dando a su invento. Tom frena el asesinato de millones de ususarios, sin embargo, decide permitir la destrucción de los sustitutos para obligar a todo el mundo a enfrentarse otra vez a la realidad.
Y así es como, una vez más, Bruce Willis salva a la humanidad. ¡Yippee kay-yey!
Gamer
Fui a verla sin estar muy seguro de lo que me iba a encontrar, pero al final me pareció potable. Por cierto, antes de que nadie vaya a verla basandose en esta opinión aprovecho para recordar la comparación que me hizo una vez un compañero:
Tú como crítico de cine eres igual que Homer Simpson como crítico gastronómico.
Avisados quedáis…
Y ahora el argumento. Igual que Arnold Schwarzenegger en Perseguido, en esta película tenemos a un cachas participando en un juego emitido para una audiencia de millones de personas, en el que, si consigue sobrevivir, se ganará su libertad. Claro que, en este caso, el cachas no es el goberneitor, sino Gerald Butler, el Leonidas de 300. Además, el juego no es un concurso televisivo, sino informático, sobre el que el protagonista no tiene ningún control.
Gracias a una nueva tecnología algunos humanos son capaces de controlar completamente otros a través de la red, durante un tiempo y en una zona limitada. Existe la variante Second Life, en la que los participantes reciben un dinero por dejarse vestir (o desvestir), ir de paseo, de juerga o tener relaciones con otros participantes, sin que ellos tengan ningún control en absoluto sobre lo que hacen; y existe la variante Quake, en la que los participantes son presos condenados a muerte, que se presentan voluntarios a participara en batallas sangrientas a cambio de quedar libres si superan cierto número de partidas sin perder su vida.
En esta segunda variante, muy pocos llegan a superar la primera partida. Todo depende de que tengan un buen jugador que los maneje, y de que durante esas décimas de segundo que tardan en llegar las órdenes a traves de la red, el temido lag, el participante sepa aportar ese pequeño extra que le permita matar primero a sus enemigos. El jugador que maneja al protagonista en este caso es un adolescente que se pasa el día frente a un enorme ordenador que ocupa todas las paredes de su habitación (aunque ese parece ser el estándar en esa época) y se ha convertido en una estrella mundial gracias a su actuación en el juego.
Igual que en Perseguido, el protagonista está condenado injustamente y confía en el juego para ganarse su libertad, pero a alguien no le interesa que esto ocurra y el juego está trucado para que no sea posible. Finalmente, gracias a la colaboración del jugador que lo maneja y a la ayuda de un grupo de hackers, consigue salirse de la zona donde sus acciones están controladas y, ya dueño de si mismo, va en busca de su mujer, que se gana la vida con el Second Life a las órdenes de un tipo bastante asqueroso.
El malo de la película es el creador de la tecnología de control remoto, responsable de la injusta condena del protagonista y, por si esto fuera poco, padre adoptivo de la hija del protagonista. Ya os imagináis las ganas que éste le tiene, pero la tecnología de control es tan poderosa que es necesaria de nuevo la ayuda de los hackers, y la pericia del jugador, para vencerle. Por cierto, el malo está interpretado por el actor de Dexter, que va camino de encasillarse en el papel de psicópata…
Up
A estas alturas ya tengo casi la certeza de que si voy a ver cualquier nueva película de Pixar me enc0ntraré algo excepcional, o quizás incluso una obra maestra. Una vez más lo han demostrado con Up, y creo que esta sería una buena ocasión para un posible óscar a la mejor película en la categoría general, no sólo en la de animación.
Aunque en realidad no estoy seguro de que esta sea la que más me haya gustado de todas las películas de Pixar hasta ahora, y no porque no le sobre calidad, sino más bien por una preferencia personal. La enorme carga de emotividad y la nostalgia que tiene la historia hicieron que me resultase un poco dura, sobre todo en la primera parte de la película, pero el humor y las aventuras lo suavizan un poco.
La peli cuenta la historia de Carl Fredrickssen, un anciano que, tras la muerte de su esposa, decide llevar a cabo la aventura que ambos habían planeado años atras, pero que nunca pudieron realizar. La primera parte, en la que Carl y Ellie, su esposa (curiosamente parecida a Pipi Calzaslargas, por cierto), se conocen gracias a su afición a las aventuras del famoso explorador Charles Muntz es especialmente intensa. De forma genial, con el estilo del cine mudo, se cuenta cómo ambos se enamoran y se casan, pero tanto sus sueños de aventuras como su deseo de tener hijos se ven frustrados.
Cuando Carl ve que va a perder su casa para siempre decide llevar por fin a cabo el mismo viaje que también había hecho su ídolo de la infancia, Muntz, a unas lejanas tierras en sudamérica. Para ello despliega cientos de globos y se va volando, en su propia casa, pero lo que no sabe Carl es que Rusell, un niño scout, viaja como polizón, y cuando lo descubre se ve obligado a dejar que le acompañe y a cuidar de él.
Al llegar a su destino encuentran a Muntz, que ha enloquecido buscando una extraña especie de ave. Carl y Russel se enfrentan a Muntz y a su ejercito de perros parlantes (que hablan gracias a un collar traductor) ayudados por un perro desertor, y consiguen evitar que Muntz mate a uno de los últimos ejemplares del pájaro. La parte final es también especialmente emotiva, ya que se muestra cómo gracias a estas aventuras Carl acaba descubriendo en Russell al hijo que nunca tuvo, y de esa forma consigue superar la pérdida de su mujer.
Sonnet 18
Qué pereza. Estoy teniendo un bloqueo tras las vacaciones y los borradores se me acumulan. Tendré que ir sacando pequeñas cosas para ponerme en marcha otra vez…
Esto puede valer. Lo tenía pendiente desde hace meses, pero no encontraba exactamente cómo describirlo sin que me quedase cursi.
Mejor no decir nada y simplemente disfrutarlo.
Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimm’d;
And every fair from fair sometime declines,
By chance or nature’s changing course untrimm’d;
But thy eternal summer shall not fade
Nor lose possession of that fair thou owest;
Nor shall Death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou growest:
So long as men can breathe or eyes can see,
So long lives this and this gives life to thee.
William Shakespeare
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