Los días de Birmania

Eric Arthur Blair, más conocido como George Orwell, trabajó en la policía imperial británica en Birmania antes de dedicarse a escribir. De hecho su primera novela, Los días de Birmania, se basa en sus experiencias ese país, en una época en la que el imperio británico comenzaba su decadencia.

Es una novela muy pesimista y amarga, aunque contiene algún detalle que alivia esa sensación momentáneamente, como las descripciones de la cultura o los paisajes Birmanos.

El protagonista, Flory, es un hombre perdido entre dos culturas. Al contrario que el puñado de ingleses con los que se relaciona en el pequeño pueblo de Kyauktada, él aprecia la cultura y la belleza del país, por lo que no es capaz de integrarse del todo con ellos, pero tampoco puede integrarse con los birmanos pues él sigue siendo un pukka sahib, un hombre blanco. Su único amigo es el Dr. Veraswami, con el que suele tener conversaciones de política en las que Flory carga contra el imperialismo británico y Veraswami lo defiende.

El remedio para la soledad de Flory podría ser Elizabeth Lackersteen, la sobrina de uno de los miembros del club británico de Kyauktada, a la que su tía quiere encontrar marido a toda costa. A pesar de que la joven desprecia el país, Flory se enamora de ella y se convierte en el candidato perfecto.

Por otro lado, el cacique local, U Po Kyin, un hombre malvado y corrupto, ha comenzado una campaña contra el Dr. Veraswami con la intención de evitar que este sea el primer no blanco elegido miembro del club. Flory es un hombre que ha evitado siempre la confrontación, y si decidiese defender a su amigo podría ganarse la enemistad de un hombre muy peligroso, que sabe que su punto debil es Elizabeth.

Publicado en libros | Etiquetado | Dejar un comentario

Oblivion

En mi primera escapada a España tuve tiempo para ver esta decepcionante película de ciencia ficción, protagonizada por Tom Cruise con un secundario de lujo como Morgan Freeman.

El punto de partida es muy interesante. En la Tierra no queda ni rastro de la humanidad, salvo por un pequeño equipo de mantenimiento en el que está Cruise. En principio no se sabe cuál es el propósito de este equipo y por qué la humanidad ha abandonado la tierra, pero la idea tiene potencial.

El problema viene cuando la explicación es tan inverosímil que resulta imposible olvidarse de ella para centrarse en la acción. Y aunque por un momento parece que la película remonta gracias a un giro del argumento, el resultado final es igual de decepcionante.

El fallo principal: ¿para qué narices necesita ninguna superinteligencia alienígena tomarse la molestia de eliminar a la humanidad para hacerse con el agua de la Tierra, si hay agua de sobra fuera?

Incluso obviando esto, sigue habiendo demasiados agujeros. Por ejemplo, ¿una inteligencia alienígena no tiene algo más expeditivo para acabar con la resistencia humana que un ejército de clones? ¿y no hay nada mejor para controlarlos que engañarlos con una sofisticada mentira que puede descubrirse en cualquier momento?

Apostaría a que el guionista vio la película Moon y quiso utilizar la misma idea a toda costa. Y no me extrañaría que también hubiese visto la primera película de Star Trek o leído la novela ganadora del premio Hugo del 65, El Planeta Errante, de Fritz Leiber, todas ellas referencias que respeto. Lo malo es para para unir todas estas ideas, y también para resolver el final, parece que se inspiró en Independence Day

Je, hasta el poster de la película se parece a la portada de la primera edición de El Planeta Errante

Publicado en cine | Etiquetado , | Dejar un comentario

Flores para Algernon

Una novela corta, pero intensa y muy emotiva, incluso desgarradora en algunos momentos. Es imposible no sentirse tocado por lo que sufre el protagonista y, en mi caso, es de las que te dejan pensativo durante unos días.

La forma de contar la historia es muy efectiva. Charlie, un muchacho que sufre un retraso mental es seleccionado para someterse a una nueva técnica médica que aumenta su inteligencia. Las entradas en su diario permiten que los doctores puedan seguir su evolución tras la operación, y con ellos también el lector.

Al principio comete faltas de ortografía y le cuesta expresarse, pero poco a poco va mejorando hasta que no solo escribe y se expresa con soltura y un amplio vocabulario, sino que los comentarios que hace son más profundos y habla de cosas que le ocurrieron en el pasado y que hasta ahora no había podido comprender.

Charlie se da cuenta de que su familia sufría por su culpa. Además, lo que él tenía por unos compañeros de trabajo simpáticos, son en realidad personas crueles que se ríen a su costa y ahora recelan de su inteligencia. Incluso los médicos que lo tratan se muestran reacios a aceptar su ayuda en la investigación y compartir con él sus conocimientos. El único con el que Charlie parece entenderse después de la operación es Algernon, un ratón de laboratorio sometido al mismo proceso.

Uno de los problemas de Charlie es que su inteligencia no sirve para sustituir los años en los que cualquier persona aprende a relacionarse afectivamente. Tras una relación fallida con su antigua profesora, se muda a otro piso donde conoce a su vecina, una artista bohemia con la que comienza otra relación que le ayuda a superar alguno de sus bloqueos, pero es tarde. Charlie sigue investigando y descubre un error en los cálculos de los médicos. Su inteligencia llegará a un pico alrededor de un CI de 185, y a partir de ahí se reducirá de nuevo. El descubrimiento por parte de Charlie de las crueldades que sufría es duro, pero la parte final en la que Charlie vuelve al estado inicial lo es especialmente. La guinda es la petición de Charlie, antes de retirarse definitivamente, de que se lleven flores al lugar donde Algernon está enterrado.

Publicado en libros | Etiquetado , | 2 comentarios

La chica mecánica

La sociedad futura imaginada por Paolo Bacigalupi para esta novela me pareció fascinante. Investigando un poco después de leerlo descubrí que pertenece a un subgénero llamado biopunk, por analogía con el cyberpunk, y tiene mucho sentido que sea así ya que al leerlo iba viendo muchas similitudes.

En los años 80, William Gibson, uno de los pioneros del cyberpunk, imaginaba en su novela Neuromante un futuro con grandes avances tecnológicos en los campos de la informática y electrónica, aunque la mayoría de la gente de ese futuro no se beneficiaba de esos avances sino que malvivían en una sociedad controlada por grandes corporaciones.

La idea de La chica mecánica, y del biopunk, es similar, pero en este caso los avances han ocurrido en el campo de la biotecnología. El autor describe un mundo futuro post-apocalíptico asolado por el cambio climático, con todas las reservas de petróleo agotadas. El transporte aéreo se realiza en dirigible, el marítimo por vela, las fábricas funcionan gracias a la fuerza de enormes animales modificados llamados megadontes y la energía se almacena en muelles comprimidos mecánicamente. Nuevas enfermedades y plagas provocadas por las modificaciones genéticas descontroladas afectan a los humanos y las cosechas. Las grandes corporaciones poseen patentes sobre los cultivos resistentes a las plagas, y la gente necesita recurrir a ellas si quiere sobrevivir, o confiar en que sus gobiernos desarrollen alguna alternativa.

Como ejemplo de alguna de las cosas que salieron mal está la extinción del gato, sustituido por una especie artificial superior evolutivamente: el cheshire. El primer ejemplar de cheshire fue creado por un ingeniero genético que lo dotó de las mismas características que el animal descrito en Alicia en el país de las maravillas. El problema fue que el ingeniero no lo hizo estéril y, con ventajas genéticas como el camuflaje, en cuanto se escapó y empezó a reproducirse era cuestión de tiempo que los de su especie se hicieran los amos.

Los ingenieros aprendieron de este error y tuvieron mucho cuidado de añadir el mecanismo de seguridad de la esterilidad a sus creaciones, incluidas aquellas surgidas de la modificación del genoma humano. El título del libro hace referencia precisamente a un ejemplar humano modificado, una mujer llamada Emiko, diseñada en Japón para ser algo así como la perfecta geisha.

El argumento es complejo, con multitud de personajes, y creo que no vale la pena explicarlo todo, pero no requiere tanto trabajo para seguirlo como ocurre con las novelas de Gibson. Además, todo lo que rodea a los personajes es tan bueno que te quedas con ganas de más.

Publicado en libros | Etiquetado , , | Dejar un comentario

La historia de Zoe

En la cuarta, y de momento última, entrega de la serie de las Fuerzas de Defensa Colonial, Scalzi ha optado por contarnos la misma historia que en la tercera parte, La Colonia Perdida, pero desde el punto de vista de Zoe, uno de sus personajes. La excusa de Scalzi es la aclaración de algunos Deus ex machina, acontecimientos clave para la resolución de la historia que ocurren sin estar suficientemente justificados o explicados.

Y sí, se explican algunas cosas más que hacen que lo que ocurre en la tercera parte encaje un poco mejor, pero en mi opinión no vale la pena. Es más, he tenido ganas en muchos momentos de dejarla, porque la novela se convierte en una historia de romance adolescente insoportable, que no pega ni con cola. Scalzi describe con todo lujo de detalles lo estúpidos, agresivos y peligrosos que son los chicos en general, y los de de la colonia en particular, así como el desprecio que Zoe y su mejor amiga sienten por ellos, por eso es imposible creerse a los personajes cuando al final acaban enamorándose.

Dentro de unos meses está previsto que se publique como novela la siguiente entrega, que ya se está publicando de forma seriada. Después del bajón de esta ya veremos si me animo.

Publicado en libros | Etiquetado , , | Dejar un comentario

Nueva vida

He cambiado Madrid, ciudad en la que he vivido los últimos 8 años, por una pequeña ciudad en Suecia. Quién sabe lo que pasará, pero mientras esté por aquí espero aprender cuanto pueda.

Probablemente iré menos al cine, pero puede que tenga más tiempo para leer y actualizar esto con más frecuencia.

Stay tuned.

Publicado en personal | Dejar un comentario

La Jungla: Un Buen Día Para Morir

Tengo decenas de películas y otros tantos libros pendientes de comentar, pero un así creo que es de interés público el dar prioridad a esta película, si eso sirve para evitar que otros incautos vayan a verla creyendo que tiene algo que ver con cualquiera de las otras cuatro entregas de esta saga protagonizada por Bruce Willis.

Este es uno de los ejemplos más asombrosos que he visto hasta el momento de unión entre un guión sin pies ni cabeza, con incoherencias demenciales y diálogos de vergüenza ajena, y los efectos especiales más espectaculares que el dinero puede comprar. Y aunque ha habido otros casos en los que los efectos han conseguido entretenerme a pesar del guión, este no es uno de ellos, ni de lejos.

Qué pena que hayan estropeado una de mis sagas favoritas con este engendro.

Publicado en cine | Etiquetado , | Dejar un comentario